martes, 16 de septiembre de 2014

Fobia escolar y rendimiento académico


Para algunos niños asistir a la escuela supone un verdadero suplicio: la sola idea de ir al colegio les produce ansiedad y temor. Esta reacción limita, por lo general, su formación educativa y social





La mayoría de los niños y adolescentes experimentan temores leves y transitorios asociados con la edad, los cuales, por lo general, remiten de manera espontánea en el transcurso del desarrollo. Sin embargo, una pequeña proporción de miedos infantojuveniles son de intensidad elevada y persistentes, incluso hasta la adultez. Estos temores se convierten en un problema, pues interfieren en el funcionamiento diario del niño y de su familia. Es el caso de la fobia escolar.
En la actualidad este trastorno se describe como una grave dificultad del niño para asistir o permanecer en el colegio de forma regular y durante al menos cuatro semanas debido a una ansiedad y un miedo extremos, emociones que se relacionan con algunos aspectos o situaciones concretas del ámbito escolar (miedo a jugar durante el recreo, a hablar en clase, al docente, a otros niños, a la evaluación, al bajo rendimiento académico, etcétera).
Entre los diversos trastornos de ansiedad, la fobia escolar es la que más repercute sobre el ajuste académico y social del niño y adolescente, puesto que le supone no acudir a la escuela y, por lo tanto, le priva de los conocimientos y las habilidades sociales que allí se aprenden y perfeccionan a través de las relaciones interpersonales.
El llanto, la angustia ante la «amenaza» de ir al colegio, las explosiones de cólera (acompañadas de conducta agresiva cuando se fuerza al niño a entrar en el centro) y un exceso de quejas somáticas (dolor de estómago, cefaleas, náuseas o vómitos) son algunas de las reacciones emocionales más frecuentes en la fobia escolar. Como consecuencia, el niño presenta una conducta de evitación o huida del colegio, ataques de pánico si se le fuerza a ir o una actitud de total inhibición. Mientras que algunos se niegan a abandonar el hogar, otros se ponen en camino pero entran pronto en crisis, y otros llegan al colegio mas pasan todo el tiempo con algún cuidador.
Por:García Fernández, José Manue,
lDoctor en psicología y profesor titular en la Universidad de Alicante.
Inglés Saura, Cándido J.
D    Inglés Saura, Cándido Joctor en psicología y pro    f                          esor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elc

Doctor en psicología y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elche.eagMartínez Monteagudo, Mari Carmeudo, Mari Carmetínez Monteagudo, Mari Carme
nglés Saura, Cándido J.
DoMartínez Monteagudo, Mari Carmenctor en psicología y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Doctora en psicología y profesora de la Universidad Miguel Hernández de Elche en el área de psicología evolutiva y de la educación


http://www.investigacionyciencia.es/mente-y-cerebro/numeros/2014/9/fobia-escolar-y-rendimiento-acadmico-12387

si deseas  consultar el articulo completos remitase a la direcion arriba  mencionada







Inglés Saura, Cándido J.
Doctor en psiInglés Saura, Cándido J.
Doctor en psicología y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elche.cología y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elche.



Inglés Saura, Cándido J.
Doctor en psicología y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de Elche.


martes, 19 de agosto de 2014

EL CEREBRO OCULTO

Aunque las neuronas reciban toda la atención, son las células de la glía las responsables de la mayor parte del trabajo del cerebro; también de muchas de las patologías de este órgano.
En 1999, Beth Stevens y este autor nos encontrábamos sentados en un laboratorio del Instituto Nacional de la Salud, con las luces apagadas y preparados para aplicar una débil corriente eléctrica a un cultivo de neuronas fetales de ratón. Usábamos una a la sazón novedosa técnica de microscopía que nos permitiría ver la actividad eléctrica neuronal como una suerte de brillante fluorescencia gracias a un tinte que habíamos añadido al cultivo. Esperábamos averiguar si otro tipo de célula común del sistema nervioso reaccionaba de algún modo, a saber, las células de Schwann, de aspecto extraño y que forman una capa aislante alrededor de las neuronas. En realidad, dudábamos de que reaccionaran, pues dichas células gliales no se comunican eléctricamente. Pulsé el interruptor. Al instante, las neuronas resplandecieron. También las células de Schwann comenzaron a brillar. Parecía que estuvieran respondiendo.
La sustancia más misteriosa sobre la faz del planeta Tierra se aloja entre nuestras orejas. Gran parte de la intriga se debe a que mucho de lo que se ha creído durante largo tiempo ha resultado equivocado. Del mismo modo que los astrónomos se mostraron desconcertados cuando descubrieron que la Tierra no era el centro del universo, los neurocientíficos modernos se enfrentan a una revelación similar con las neuronas.
Hasta hace poco, nuestro entendimiento del cerebro se basaba en una idea centenaria llamada doctrina de la neurona. Esta teoría mantiene que, en el sistema nervioso, toda la información se transmite por impulsos eléctricos en redes de neuronas interconectadas a través de conexiones sinápticas. Sin embargo, este teorema presenta errores de calado. La investigación actual constata que existe información que no pasa en absoluto por las neuronas, en cambio fluye sin electricidad a través de redes de células de la glía. Estos estudios científicos están cambiando por completo los conocimientos de las funciones cerebrales en condiciones de salud y de enfermedad, dando respuestas a enigmas sin resolver acerca de cómo recordamos o aprendemos.

                                                              

si quiere saber màs sobre el tema consulta.
Investigacion y ciencias revista  Espanola de  Investigaciòn











EVOLUCIÒN DE LA CREATIVIDAD

Ideas novedosas, elementos artísticos, tecnologías inventadas. Durante largo tiempo los antropólogos han estimado que la creatividad humana surgió unos 40.000 años atrás. Por esas remotas fechas, el moderno Homo sapiens aparecía en Europa, pintaba las paredes de las cuevas y confeccionaba herramientas con las que tallar piedras, maderas y huesos. Sin embargo, hallazgos recientes cuentan una historia distinta: la necesidad de crear y de inventar se remonta a especies humanas anteriores. El aumento del tamaño del cerebro supuso un crecimiento del talento creativo. Repasemos los principales descubrimientos durante los albores de la mente humana






                                                                                     .

                                                                                                                                                                                         MARTIN MÜLLER